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Gestión emocional: qué son las emociones y cómo aprender a gestionarlas

Gestión emocional: qué son las emociones y cómo aprender a gestionarlas

Foto de Callum Skelton en Unsplash

Las emociones son probablemente uno de los fenómenos clave que definen la experiencia humana. Salvo en patologías o casos aislados, las emociones son universales para todas las personas y cumplen una función fundamental en la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno y con las personas que nos rodean.

Cuando hablamos de gestionar las emociones, a menudo nos referimos a la gestión de las emociones negativas. A diferencia de las positivas, gestionar la ansiedad, la ira o el miedo puede provocarnos incomodidad, y no saber lidiar con ellas puede generar contratiempos en nuestra vida diaria.

En primer lugar, pongámonos de acuerdo sobre qué es una emoción. Según la Real Academia Española, una emoción es una “alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”.

Es decir, una emoción es capaz de alterar nuestro estado de ánimo de manera drástica, a menudo de forma repentina e involuntaria y, aunque se trata de un estado pasajero, no siempre se percibe como tal. Estos eventos, además, suelen ir acompañados de sensaciones corporales de diferentes niveles de intensidad.

Ahora bien, ¿cómo percibimos o sentimos las emociones? A través de nuestros sentidos.

Los seres humanos tenemos al menos cinco sentidos fundamentales: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, que nos permiten percibir el mundo que nos rodea. Es decir, nuestras emociones nos llegan a través de ellos.

Un sonido brusco y repentino puede generarnos miedo; una escena de la vida cotidiana puede transmitirnos ira; un olor puede llevarnos a un recuerdo preciso, etc. La memoria olfativa es la más eficaz y suele generar recuerdos positivos, al igual que el gusto. En cuanto a las emociones negativas, estas están más relacionadas con la vista y el oído. Somos lo que sentimos.

Pero ¿por qué es tan importante aprender a gestionar mejor nuestras emociones? Porque nuestro control sobre el mundo exterior es limitado. No tenemos control sobre lo que los demás piensan de nosotros ni podemos saber con certeza qué nos deparará el futuro. Por ello, es importante cultivar una mejor gestión emocional que, en términos prácticos, refuerza nuestra capacidad para filtrar los estímulos negativos de los positivos.

¿Y cómo hacerlo? Uno de los aspectos que más me gusta de la sofrología es que se centra en las sensaciones positivas en cualquier situación. A través de un entrenamiento relativamente corto, es posible reprogramarse para dar menos importancia a lo negativo, dejando más espacio a lo positivo.

La sofrología no busca eliminar las emociones desagradables ni negarlas, sino aprender a acogerlas con mayor serenidad, comprender su origen y reducir su impacto en el día a día. De este modo, se convierte en una herramienta eficaz para recuperar el equilibrio emocional. Esta nueva forma de experimentar las emociones de manera más consciente nos ayuda a reforzar muchos aspectos de la personalidad que aumentan el bienestar emocional, como la confianza, la autoestima, la concentración o la memoria.